lunes, 13 de junio de 2011

sábados, si no, domingos.

Amo los sábados porque los exprimo esnifando el aroma de tu piel rozando mi piel...
y las penas en domingo me saben a resaca.
Para el lunes la energía me embriaga porque se que el martes te volveré a ver, y los miércoles el sueño atrasado causa estragos en mi ser.
Los jueves discusiones, porque el viernes cambiamos nuestra alma cansada por dulces reconciliaciones.

Pero tú bésame otra vez para que no se me olvide el tacto de tus labios, por sino te vuelvo a ver.
Abrázame muy fuerte como si quisieras partir mis huesos, para que no se me olvide que hasta lo más dulce duele.
Mírame a los ojos cuando me digas adiós, y no intentes guardar el tipo ni parecer de piedra, que para eso ya estoy yo, se que cuando te marches tu sonrisa será sincera.
Y si me ves llorar, no me intentes calmar, sigue sonriendo y seca mis lágrimas, y guárdalas en tu corazón, porque quizá sea la última vez que me veas llorar.
No me digas te quiero, aunque yo esté deseando escucharlo escapando de tu boca, hagamos como que se nos ha quebrado la voz,  finjamos que nada de esto está pasando, finjamos que esto no es un adiós.

solo te pido un favor, no es nada complicado, prométeme que intentarás llevarlo a cabo.
te pediría que me amases por siempre, pero quizás eso sea complicado, pues dicen que la distancia hace el olvido, así que si el olvido y tu en el olvido me dejas de querer, prométeme que como presa del olvido no me olvidarás, por favor, acuérdate de todas nuestras tardes, acuérdate de lo que fuimos, de nuestro primer beso, de nuestros por siempre, de nuestras promesas que nunca supimos si se cumplirían, de nuestras locuras, de todo lo que nos hizo ser lo que ahora somos.
yo no te olvidaré y si por prometer queda prometo que jamás dejaré de quererte.
Adiós en sábados, si no, en domingos.