sábado, 16 de abril de 2011

EL LENGUAJE DE LAS HORMIGAS

Después de comer me dispuse a limpiar la cocina, he de decir sin ganas, pues son obligaciones, y no me gustan las obligaciones.
suelo empezar limpiando la encimera, pero hoy la encimera estaba poblada por una colonia de diminutas hormigas, podía haber en total unas 30, supongo que las demás descansaban después de una dura jornada de trabajo.
Al pasar el trapo para limpiar la encimera, me percaté de que había asesinado cruelmente a unas cuatro hormigas, que bien pudieron tener una muerte lenta y dolorosa causada por el amoniaco... y sentí lástima, así que procuré limpiar muy despacito, esperando el paso de las demás hormigas para no hacerles daño, y salvé la vida de una de ellas que se encontraba en el paño con suerte de no haber sido aplastada.
cuidadosamente, bordeaba cada diminuta hormiga con el trapo para no hacerles el más mínimo rasguño, y ellas parecían darse cuenta de esto, pues cuando veían que el paño se acercaba se quedaban muy quieras, esperando a que terminase esa zona para seguir su camino.
Cuando finalicé mi tarea, dejé el paño y me acerqué cuidadosamente al borde de la encimera para observarlas con atención, mi enorme cara escudriñaba cada uno de sus movimientos, y fue cuando quedé perpleja.
Las observada durante minutos, y todas a la vez comenzaron su ritual. Aunque parezca una historia para no dormir, todas se unieron en grupo, casi formando un círculo, e inclinadas hacia arriba todas a la vez ejecutaron el mismo movimiento como si de coreografía se tratase: acariciaban su antena derecha con su pata derecha dos veces, y después hacían copia de este movimiento con la izquierda. Cada una de ellas hacía lo mismo sin perder la onda en ningún momento, el mismo movimiento al mismo tiempo durante minutos.
Pues supongo que seres tan pequeños como las hormigas tienen inteligencia tan enorme como para hacer un ritual a modo de veneración por la muerte de sus hermanas, hijos o simplemente conocidas hormigas, una muerte de la que yo era causa, y sentía enormemente.

Hoy he aprendido una lección, y es , que no solo el ser humano hace su ritual establecido para venerar la muerte de sus seres queridos, sino que seres tan minúsculos y poco valorados como la vida de una hormiga tienen su ritual establecido, y sienten al igual que nosotros la pérdida de un ser querido.
Así que queridos amigos, dejemos de pensar que el ser humano es especial por su inteligencia creadora y su multitud de sentimientos, pues todos los seres piensan y sienten como nosotros, con diferente cultura y costumbres claro está, con un cerebro de menores dimensiones que del Homo sapiens, pero con una inteligencia quizás superior y con un sentir enorme al del hombre destructivo que hoy conocemos y veneramos.